Subida de peso gradual a partir de los 40…


¿Por qué solemos augmentar de peso conforme vamos cumpliendo años, y con más frecuencia a partir de los 40?

Es un tema que nos suele preocupar muchísimo, el augmento de peso y de quilos conforme vamos cumpliendo años y nuestro sistema inmune, digestivo, hormonal… va adquiriendo cambios. Hoy vamos a hablar de las diversas causas que pueden hacer que ganemos peso a medida que vamos cumpliendo años y de qué manera podemos evitar este proceso natural.

La primera causa innegable es la tan temida ralentización del metabolismo, a ella hay que unirle los cambios hormonales, además de la menor actividad física a causa de la falta de tiempo que por lo tanto origina un menos gasto calórico. Todo esto sumado es un coctel que augmenta la tendencia a engordar y subir de peso, de esta manera resulta cada vez más difícil bajar la talla. Por este motivo vamos a intentar explicar que ocurre en nuestro organismo y encontrar un equilibrio para conseguir nuestra misión.

Vamos a ver los diferentes factores que intervienen en la facilidad para subir los quilitos… a medida que vamos cumpliendo años:

La pérdida de masa muscular

A partir más o menos de los 30, se suele perder entre un 3% y un 5% de la masa muscular aproximadamente cada 10 años, por lo tanto, hemos de tener en cuenta que, a menos masa muscular, menor quema de calorías.

Para que os hagáis una idea todo esto es debido a que la grasa es el combustible para el músculo por lo tanto si este es menos el consumo y gasto de grasa disminuye notablemente; por lo tanto, la grasa se acumula; con lo cual si seguimos ingiriendo las mismas calorías y realizamos la misma actividad física que hemos realizado hasta el momento inevitablemente subiremos de peso y aumentaremos quilos. Teniendo en cuenta que la grasa suele pesar menos que el musculo quizás cuando subamos a la temida “bascula” no lo notaremos, pero si en la talla o en que la ropa nos quede más ajustada.

Un menor gasto energético

Con el paso del tiempo y el gasto energético cuando estamos en reposo disminuye un 5%, esto va incrementándose con la edad, para que os hagáis una idea, después de los 50 años se reduce al 10%, por lo tanto, consumiendo la misma cantidad de calorías se obtendrá mayor almacenamiento de estas ya que el gasto energético es menor.

Menopausia

Como la mayoría ya sabréis, sobre los 50, las mujeres solemos experimentar diferentes cambios a nivel hormonal que obviamente son muy difíciles de controlar pero que afectan directamente en nuestro peso. El desajuste o cambio hormonal es debido a los estrógenos y la progesterona. Se detecta una perdida en la producción de la progesterona que es la encargada de contrarrestar la producción de estrógenos que son los principales productores de grasa, por este motivo hay un desajuste entre la producción de grasa y la eliminación de esta.

Menos movilidad y menos ejercicio físico

A medida que vamos cumpliendo años tendemos a movernos menos debido a la falta de tiempo, los horarios laborales, dolencias y cansancio acumulado, por lo tanto, un menor gasto calórico influye directamente tanto en el metabolismo como en el peso.

El sueño

Un factor determinante y muy desconocido es el sueño, dormir mal engorda y esto es una realidad verídica con miles de estudios que así lo ratifican. Cuando no se descansa lo suficiente se crea un desequilibrio en la “grelina” hormona del hambre, y en la “leptima” hormona de la saciedad. Es por esta razón que enseguida asociaremos una noche de insomnio con la gula desenfrenada de tener ganas de engullir un sinfín de alimentos generalmente dulces y procesados.

Estrés

La carga emocional es una de las principales causas del aumento de peso, existe un bloqueo muy potente a nivel digestivo que va directamente relacionado con el cerebro. Así que no es casualidad que cuando estamos viviendo una etapa de estrés, ansiedad incluso depresión exista una tendencia inexplicable a ganar peso.


¿Qué podemos hacer al respecto y cómo podemos combatir los cambios?

  • Introducir unos buenos hábitos nutricionales siguiendo una dieta rica en proteínas, frutas y verduras, fibra y hidratos de carbono de absorción lenta.
  • Ajustar y controlar las cantidades de comida teniendo en cuenta las necesidades y actividad de nuestro organismo. Menos cantidad más veces al día nos ayudará a no pasar hambre y mantener el sistema metabólico activo.
  • Realizar ejercicio físico adaptado a la edad. No se trata de machacarse en el gimnasio, si no de encontrar una actividad que te guste y con la que te sientas realizada para mantenerla en el tiempo y adquirirla como rutina que te motive a no dejarla.
  • Ayudarse con tratamientos remodeladores que actúen de manera reductora y drenante como complemento a una vida saludable.